Vanguardia.com y Ernesto Rueda Suarez: La atmósfera de Estambul de Orhan Pamuk (foto) parecida con la atmósfera de la novela magistral “El libro de los susurros”
Autor: Ernesto Rueda Suarez
En “Estambul”, la espléndida autobiografía de Orhan Pamuk –Premio Nobel de Literatura, 2006- explica ese sentimiento, “hüzün, que le venía de la infancia y de la gran transformación hacia la modernidad de Turquía. Quiere decir amargura, nostalgia o melancolía de una época o de una vivencia personal que ha quedado atrás para siempre.
Algo parecido está en la atmósfera de la novela magistral “El libro de los susurros” de Varujan Vosganian, del pasado de Armenia antes y después del genocidio al que la sometió el agonizante imperio otomano a principios del siglo XX. “Hüzün” describe “un sentimiento derivado de una pérdida dolorosa, sobre todo en lo espiritual” –dice Pamuk-, importantes pérdidas o carencias en la vida personal y social, puede ser una sensación de derrota y de pérdida, una sensación de que la sociedad y la cultura habrán podido ser de otra manera, si la posibilidad se hubiera hecho realidad; la posibilidad, como algo que también hubiera podido ser; así como lo pensaba Robert Musil en “El hombre sin atributos”.
“Hüzün” es lo que he sentido al leer el libro del Maestro Álvaro Tirado Mejía “Los años sesenta; una revolución en la cultura”; un gran esfuerzo de síntesis e interpretación histórica, bien logrado. Nos toca en el alma a quienes hicimos nuestros estudios de bachillerato y, sobre todo, de universidad en esos años. Nada igual pasó en todo el siglo XX, excepto los míticos años locos de los 20, en los que USA asumió la hegemonía mundial y Europa se recuperaba de la catástrofe de la I Guerra. Todo se vino al suelo en 1929, y preanunció la gran catástrofe de la II Guerra. Esos años no tuvieron el alcance de cambios globales como los años 60. Ni la revolución de Lenin, ni después la de Mao lograron conmocionar a la civilización en sus usos, tradiciones y costumbres. Cosas que ahora nos parecen “normales” como la píldora anticonceptiva y la revolución sexual de los jóvenes, la moda, la música, el arte, se establecieron en esos años para siempre. Ganamos mucho, pero no lo suficiente y lo hemos pagado muy caro.
Martes 23 de Septiembre de 2014 – 12:01 AM
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