Emilio Cardenas (foto) y La Nacion (Buenos Aires) : El libro de los susurros – una obra excepcional, un himno al sufrimiento del pueblo armenio
Varujan Vosganian es un conocido escritor rumano perteneciente a una familia de raíces armenias que, como tantas, huyó del terror desatado en el Imperio Otomano durante el genocidio de 1915, del que fuera víctima el pueblo armenio. Vosgonian es ciertamente un hombre múltiple. O, más bien, multifacético. Después de la caída del imperio soviético fue sucesivamente diputado, ministro de Economía y Finanzas y senador de Rumania. Además es economista, matemático, profesor universitario y hasta pianista. Por ello no sorprende que sus libros abarquen una amplia temática que incluye desde la literatura -en prosa y poesía- hasta la economía y la política. La excelente obra que comentamos, El libro de los susurros , no sólo lo ha consagrado como uno de los más afamados escritores rumanos de la actualidad, sino que ha sido, además, un contundente éxito de librería. Esencialmente es una narración -vívida y apasionada- de los distintos episodios desgraciados que históricamente conformaron el genocidio de los armenios y provocaron su enorme sufrimiento. La obra relata, con descripciones crudas, de inusual dureza, casi de manera lacerante, el horror que de pronto se abatió sobre toda una indefensa nación, aún no reconocido por los responsables históricos de la gravísima tragedia. El libro se despliega con capítulos de un realismo descriptivo fuera de la común, que desgranan los sucesos que conformaron las distintas etapas del genocidio. Así analiza, escalonadamente, las guerras mundiales, las caminatas de la muerte del pueblo armenio, las fosas comunes en las que se depositaron los cuerpos inermes de sus muertos, la amargura de la condición de apátrida, y el dolor profundo que anida en el corazón de los emigrados. Es entonces un himno impactante al sufrimiento de todo un pueblo que, al decir de Vosganian, ha vivido lo indecible en este mundo, razón por la cual no ha vivido. Pueblo que ciertamente tiene una patria a la que amar, pero no una que lo proteja. El relato se construye con las descripciones y vivencias de personajes pertenecientes a una supuesta familia de origen armenio que residía en un pueblito llamado Focsani, en la vieja Moldavia. Las historias se remontan a cuando, durante el reinado de Abdul Hamid, comenzaron los primeros asesinatos en masa de los armenios. Las descripciones son coloridas y hasta parecen despedir aromas y proyectar escenas. Sumergen al lector en una sensación de no querer abandonar las páginas de una obra absolutamente cautivante. Con todo, el Libro de los susurros no es, como advierte el autor, una mera crónica de acontecimientos reales o imaginarios. Es mucho más que eso. Es un relato testimonial. Es un canto a una verdad que -aún hoy- algunos tratan de hacer desaparecer. Como si ello fuera posible. Pero no lo logran. Porque en el mundo en que vivimos, gracias a Dios, es difícil silenciar las aberraciones y disimular los crímenes contra la dignidad de la persona humana. Hay en el libro, también, un capítulo silencioso. Uno que se escucha claramente cuando el lector cierra la obra, para retomarla después. Que flota en el alma. Que se fija en el corazón. Seguramente uno que muchos recordarán para siempre. El que habla de las injusticias y de los abusos inhumanos cometidos, en este caso, contra los armenios que algunos negacionistas se empeñan en mantener ocultos, pese a la evidencia de la historia. Quizás porque, como afirma el propio autor, la obra no es apenas un libro más de historia, sino más bien una descripción de estados de conciencia. Los datos concretos están, por cierto, pormenorizados. Pero hay mucho más. Hay sensaciones. También sentimientos. Y hasta la percepción del complejo encuentro de la razón con la locura que golpea a quien vive perseguido y atormentado por un dolor que sabe irreparable. Esto último es particularmente vívido en la descripción de las caminatas de la muerte a las que se sometió a los armenios, sin distinción de edad, sexo o estado de salud. Caminatas de horror que diezmaron a una nación. A punto tal que muchos llegaron a pensar -como apunta agudamente Vosganian- que la muerte era apenas un refugio frente a la humillación que supuso el padecimiento de estar vivos, y que las fosas comunes eran poco más que una salida para la engorrosa situación de los muertos. Por todo esto, El libro de los susurros es uno de esos cuya lectura permite comprender hasta dónde puede llegar no sólo la maldad humana, sino el cinismo y la enorme hipocresía de quienes se empeñan en reescribir la historia según sus propias conveniencias, aun si así le dan la espalda a la verdad.. http://rcd.lanacion.com.ar/1406746-testimonios-de-un-genocidio-oculto