El gran escritor chileno Marco Antonio de la Parra (foto) en el periodico La Secunda (Santiago de Chile): „El libro de los susurros es una verdadera joya literaria,”

La autobiografía: el género de hoy
  de Marco Antonio de la Parra
Martes 12 de Julio de 2011
La autobiografía ya está instalada como género de nuestro tiempo. Basta fijarse en maestros como Thomas Bernhard o en el genio de W. Sebald en LOS ANILLOS DE SATURNO o en Elías Canetti, en esa delicia que es LA LENGUA ABSUELTA. La ficción se ha mezclado con la propia vida para convertirse en la escritura más actual.

Por ejemplo… ¿Hemos leído suficientemente a J.M. Coetzee?

La primera recomendación me llegó muchos años atrás de un deslumbrado José Donoso que defendía ESPERANDO A LOS BARBAROS como una novela magnética, extraña, maravillosa. La leí con pasión, con esas emociones revueltas que provoca descubrir un gran autor, entre la admiración madura y la devoción del que quiere ser escritor alguna vez y se encuentra con un modelo para seguir.

Cuando le llegó el Nobel, no me resultó una sorpresa. Lo mejor fue el resultado editorial con la publicación de toda su obra y la posibilidad de seguir a un autor mayor en vivo y en directo.

En tiempos en que estoy leyendo autobiografías, seguro por la edad del suscrito, su trilogía es portentosa. INFANCIA, JUVENTUD y VERANO realizan una pirueta narrativa sorprendente, transformando el género autobiográfico en algo nuevo, extraño, lúdico, donde se escribe sobre el escribir, sobre el ser un escritor, sobre su formación.

VERANO es la culminación de este juego cada vez más refinado y perfecto donde no sabemos qué es ficción y qué es realidad y donde un personaje biógrafo rastrea en entrevistas que suponemos apócrifas pero tremendas y nada de complacientes respecto a un escritor sudafricano llamado John Coetzee. Juego de espejos, desenfadado y hasta cruel en su retrato hecho a través de personajes interpuestos, se convierte en un laberinto metaliterario hasta divertido. Fue considerada la mejor novela publicada en España en el año 2010 por la crítica especializada, y se lo merece.

James Ellroy, autor policial que camina por el lado salvaje, sin ninguna amabilidad con el lector, de prosa áspera y directa, ya me había deslumbrado con L.A.. CONFIDENTIAL trayéndome recuerdos del mejor Raymond Chandler o Dashiell Hammett, esos clásicos que uno siente que nunca serán superados.

Con AMERICA y son SEIS DE LOS GRANDES la revista „Time” lo ha premiado como la mejor novela del año, independientemente de su calidad de novela de género, el policial negro, ese que resuena en claves sociales y políticas sin perder el don de la intriga.

El año 1996 publicó MIS RINCONES OSCUROS, un feroz relato policial donde el crimen investigado es el asesinato de su propia madre, un crimen real donde el narrador está involucrado hasta el tuétano. Una vez más lo distinguieron y no había cómo evitarlo. Es un libro como para que te duela el alma.

Su última entrega, A LA CAZA DE LA MUJER, nos hace toparnos con un James Ellroy literalmente al desnudo en su tortuosa relación con el sexo y el amor o lo que resulte de lo que sabemos es zona peligrosa para cualquiera que la haya transitado. James Ellroy se arranca la piel y descubre toda su intimidad con la extraña amenidad de siempre. Imposible dejarlo una vez comenzado. Se lee de un tirón. Con el adictivo aliento de la novela negra.

En el mismo género autobiográfico aparece una verdadera joya literaria, que encontré por referencias de su éxito en Europa. Una novela al estilo de eso que llaman la „intrahistoria” o „la pequeña historia”, de Varujan Vosganian (sí, mejor anotarlo) llamada EL LIBRO DE LOS SUSURROS.

De formación poética, tiene un arranque de belleza cautivante donde suelta frases como „Mis padres están vivos. Significa que yo aun no he nacido del todo (…) Como todavía no he nacido del todo, la muerte aun está lejos. Soy tan joven que podría amarla, como a una mujer hermosa”, para luego desplegar un amplio friso sobre la sufrida historia del pueblo armenio a través de un siglo de persecuciones, campos de concentración, genocidios a manos del Imperio Otomano, los nazis o el estanilismo.

Cruzando poesía e historiografía, permite una mirada implacable, a ratos tierna, a ratos descarnada, sobre ese feroz y tremendo siglo XX que ya no queremos ni mirar y que a ratos para los pelos.

Son todas obras mayores. Escritas mirando hacia atrás, sin piedad, dejándose atrapar en el vértigo de la memoria. Invitándonos a una aventura extrema, sobre todo si, por esas vueltas de la vida, se nos ha ocurrido recordar lo vivido o, lo peor, ya no podemos evitarlo.

http://blogs.lasegunda.com/redaccion/2011/07/12/la-autobiografia-el-genero-de.asp