El site „lamula.pe”: „La literatura rumena, de la que Vosganian y Cartarescu son la avanzadilla, va a dejar una profunda huella entre nosotros.”

Pe site-ul lamula.pe poate fi lecturat urmatorul text, ce adauga unele concluzii comentariului realizat de Manuel de la Fuente in cotidianul ABC in data de 4 iunie 2011:

http://lamula.pe/2011/06/07/dos-nuevos-rumanos/prueba2009

„La literatura rumana se ha mostrado siempre como una de las más productivas y sorprendentes del siglo XX y ha entrado con muy buen pie al XXI. Muchas traducciones y muchos nombres nuevos, un desfile que no concluye jamás. En el diario ABC Manuel de la Fuete habla sobre dos nuevos autores rumanos: Varujan Vosganian (El libro de los susurros, Pre-Textos) y Mircea Cartarescu (El ruletero, Impedimenta)

Dice la nota:

Dos de estos rumanos han desembarcado en unas semanas en el mercado editorial español, y ante su talento solo cabe la rendición incondicional. Además, con fantásticas traducciones. Son Varujan Vosganian y Mircea Cartarescu. Tienen casi la misma edad y ciertas cosas les unen (su pasión por García Márquez, los dos son grandísimos cocineros poetas antes que frailes narradores, y otras les separan: Vosganian es considerado el narrador que da por cerrado el postmodernismo rumano, del que, precisamente, Cartarescu ha sido uno de los mayores valedores).

Vosganian publica «El libro de los susurros» (Pre-Textos), una obra monumental, nacida al pie de un albaricoquero, con un rosario en las manos y un café en los labios, en boca de un niño que escucha a su abuelo devanar el trágico hilo de la madeja del genocidio armenio por los turcos. Cartarescu, con «El ruletista» (Impedimenta) sigue los pasos del Dostoievski de «El jugador».

«Mi libro no es autobiográfico —cuenta Vosganian—. Pero su protagonista es un niño y un niño es el mejor testigo, porque como no sabe lo que es pecado tampoco sabe perdonar. Mientras lo escribía fue la primera vez que le tuve miedo a la muerte, temía morir antes de acabarlo, pero ahora la novela ya puede vivir sin mí. Y también vivirán todos los que me regalaron sus recuerdos».

«El libro de los susurros» es uno de esos títulos que, como «Vida y destino de Grossman», mete la cámara en el museo de los horrores que fue el siglo XX. Pero sin tremendismos, sin melodramas, pura prosa amamantada por la poesía. «Venimos de los campos de exterminio y el gulag, pero no hemos aprendido nada del siglo XX, y sin la compañía de la memoria no sabremos cuál es el camino del futuro».

La Humanidad tiene una deuda con el pueblo armenio. De tres millones de personas, más de millón y medio fueron asesinadas. En La Haya deberían decir algo, cree Vosganian, aunque señala que su libro no trata «solo sobre armenios», porque «El libro de los susurros» «cobija la memoria, cobija a los muertos, los antiguos y los contemporáneos, a la gente normal y corriente», los héroes del pasado o los del 89 en Timisoara y Bucarest, «a los que volveremos a matar si no los recordamos».

Del horror a los susurros. «Porque —continúa Varujan Vosganian— en susurros hablas cuando rezas, cuando declaras tu amor, porque en susurros hablaba toda esa gente que en vez de vivir la Historia la sufrió». Varujan Vosganian, testigo, «porque es lo que debe ser un escritor, no juez ni fiscal». Vosganian y la memoria de su pueblo, del niño que fue, de aquel sabio abuelo: «Las lágrimas de tus ojos no deben impedir que veas las lágrimas del otro».

La rueda de la literatura rumana, de la que Vosganian y Cartarescu son la avanzadilla, va a dejar una profunda huella entre nosotros.”